La podología infantil —también llamada podología pediátrica— es la rama de la podología centrada en el diagnóstico, tratamiento y prevención de los problemas del pie en bebés, niños y adolescentes.
¿Por qué necesita una especialidad propia? Porque los pies de un niño no son pies de adulto en miniatura. Tienen mucho cartílago que todavía se está osificando, una musculatura en formación y una forma de pisar que evoluciona año a año. Lo que es normal a los 2 años puede ser un problema a los 6. Y lo que a los 6 se corrige con ejercicios y unas plantillas, a los 16 puede necesitar intervenciones mucho más complejas.
La clave está en una palabra: tiempo. Cuanto antes se detecte una alteración, más sencillo y menos invasivo es el tratamiento. En muchos casos, basta con un seguimiento periódico, ejercicios específicos o plantillas personalizadas para corregir el problema por completo.
En Podología Durán revisamos todo el miembro inferior del niño, no solo el pie. Porque una mala pisada no se queda en el pie: puede afectar a tobillos, rodillas, cadera y columna. Y eso es exactamente lo que queremos evitar.